¡¡¡Compatriotas!!! ¿¿¿Cómo les baila??? Deben estar preguntándose (eso espero), si mi falta de noticias se debe a que algo me pasó o simplemente que me perdí en la tierra del señor de los anillos… aquí estoy! (si ya dejaron de leer, ustedes se lo pierden, puto el que no lee hasta el final).
Damas y caballeros, nos encontramos en la ciudad capital de Wellington por estos días. Repaso, de Auckland nos fuimos para un pueblito llamado Hastings, a 450 kilómetros al sur, ahí estuvimos unos 5 días en total con el fin de asistir a una entrevista laboral en un parque acuatico (si, esos que tienen toboganes y todo) y todavía estoy esperando me llamen a ver si paso mi verano ahí o no. Estuvimos en un hostel que alojaba a los modelos usados en los parques de diversiones para hacer los monstruos del “tren fantasma”… mamita… ¡el menos raro le daba la sopa al cuco! Una banda que pasaba sus días bajo el mando de Jasón (Sheison para ellos), el dueño de este insólito lugar. Durante nuestra estadía en Hastings nevó a pocos kilómetros, ¡¡¡así que imagínense el frío!!! De todas formas, familia sobre todo (abuela peta, avísenle que no creo abra el blog), quédense tranquilos que estábamos abrigados con poncho incluído
Todavía no pude averiguar si la cara de Yani es por no tener hidromasaje en el hostel, los personajes que nos rodeban o, como dijo ella, su homenaje a la negra Sosa.
El sábado que llegamos a este pueblo se estaban realizando las “carreras”, “mierda -pensamos- que atletas deben ser”, hasta que empezamos a recorrer… eran las 4 de la tarde y toda la juventud local estaba embebida en etílico. Entramos a un Mc Donald y parecía la madrugada de un Domingo en Buenos Aires, con todos comiendo algo para palear el bajón (entiéndase por bajón, al hambre que surge luego de ingerir alcohol o alguna otra sustancia viciosa). En fin, nunca entendimos si las carreras eran por el alcohol o los caballos que corrían en el hipódromo. La principal atracción del pueblo era el supermercado Pack And Save, los mejores precios de toda la región! La primera noche, durmieron en nuestra misma habitación dos chicas que habían venido solo por las carreras… si alguien tiraba un fósforo en esa habitación, con la cantidad de alcohol que había tomado las niñas, volábamos al carajo. “dale, le prendo fuego así vemos como vienen los bomberos”, le decía a Yani. Cuando se fueron, el dueño quemó las camas.
A este liiiiindo panorama, se sumaron los especímenes del hostel, cada uno con su particular apodo registrado. La banda la encabezaba “Phil”, que andaría por los 75 años, y era como el “capo” de los pasajeros. Se pasaba todo el día armando cigarros (de tabaco) y la cantidad de mugre que acumulaban sus ollitas hubiera asustado a más de uno. Alguna que otra vez sospechamos que apretaba con alguna ratita. Lo seguía el “amigo Kiwi”, apodado de esta forma por compartir conmigo un partido de ajedrez. Los primeros días le entendí la cuarta parte de lo que me hablaba, ya que tenía un acento demasiado local. A los otros tres cuartos de lo que decía, le respondía con una sonrisa cómplice y un gesto de aprobación. Los últimos días le entendía la mitad ya. Rotaba entre los sillones de la tele y la computadora para jugar al poker y al backgamon. Si en la tele había alguna escena subida de tono, el aparecía para no perder registro alguno. Andaría por los 50 años. Se quejaba de que no había trabajo en NZ.
Había también un flogger, un neo nazi, un frankestein, dos chicos que usaban perfume de mujer y Juan Domingo, un muchacho con un mentón pronunciado (el apodo, claro está, alude al general “Perón”). Para despedirnos, una de las últimas noches les regalamos una hermosa cena! Hicimos unos bifes al grill de horno sin cerrar la puerta de la cocina… a los pocos minutos el hostel todo olía como una parrilla. Nos agradecieron en forma ya que estaban todos a punto de dormir y obviamente que nosotros seguimos cenando con horario Argentino, otra que aroma a esencias!
En fin, luego de 5 bellos días ( llovió durante 4), partimos camino a Wellington, la capital de Nueva Zelanda. Para que se imaginen los paisajes de las rutas, es como ir por La Pampa Húmeda, pero con colinas y todo super prolijo. Un detalle que no deja de impresionar es que manejen con volante a la derecha. Los primeros días, veíamos los autos a primer golpe de vista y acostumbrados a la Argentina decíamos “mierda, la mayoría de los que manejan son mujeres”, luego nos dimos cuenta de la verdad…
Se dice que el gobierno está manipulando los alertas de tsunami para desviar la atención y tapar la terrible situación que produce la falla de un semáforo en una de las calles menos transitadas de Auckland, acá la gente no entiende nada!

jaja, me encantó el apodo "Juan Domingo", es muy sutil para el q no entiende, xq si decís Perón, quizás alguno q habla español se aviva. Decile "John Sunday" queda finoli finoli.
ResponderEliminarQ feo bardear a las mujeres, mmm, hay q sumar puntos Pablo, no restar!
Si x un semáforo se hacen lío, con los piquetes q hubo últimamente se mueren de angustia.
Saludos de vuelta!!!
Tanto llueve en ese pais??? Dios mio!!!
ResponderEliminarQue personajes tus compañeros de hostel!! mamitaaaa!!! jajaja. Asi que carreras de alcohol... me imagino la baranda que les quedó en la habitacion con esas dos minas... mmm. Como chupan estos gringous! jeje. Bue... nos tampoco nos quedamos atras eh!